El día del fin del mundo
será limpio y ordenado
como el cuaderno del mejor alumno.
El borracho del pueblo
dormirá en una zanja,
el tren expreso pasará
sin detenerse en la estación,
y la banda del Regimiento
ensayará infinitamente
la marcha que toca hace veinte años en la plaza.
Sólo que algunos niños
dejarán sus volantines enredados
en los alambres telefónicos,
para volver llorando a sus casas
sin saber qué decir a sus madres
y yo grabaré mis iniciales
en la corteza de un tilo
pensando que eso no sirve para nada.
Los evangélicos saldrán a las esquinas
a cantar sus himnos de costumbre.
La anciana loca paseará con su quitasol.
Y yo diré: “El mundo no puede terminar
porque las palomas y los gorriones
siguen peleando por la avena en el patio”.
Sobre la noche
-
Abarco la noche,
expectante a mis sentidos,
a que aparezcan, a que lluevan sobre mis platos
para llenar mi vaso de agua.
Continúo,
abro mis brazos para sos...
Hace 1 mes


2 Posteos. Opina acá.:
¬¬
creo que eso sería el día antes del fin del mundo, algo asi como el día antes de ayer, gusta gusta me.
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